SILENCIO VIVO
Mi nombre es Raúl Serrano y nací en Valencia.
Durante toda mi vida, mis vacaciones me llevaron a un pequeño pueblo de Cuenca. Allí están guardados mis mejores recuerdos. Fue allí donde aprendí a montar en bici y donde, desde muy pequeño, cada vez que llegaba al pueblo, la bicicleta se convertía en mi medio de transporte. Sin datos, sin prisa, sin conciencia de nada… pero pasando horas y horas encima de ella.
Sin saberlo entonces, la bicicleta ya me estaba regalando lo mismo que me da hoy: libertad y felicidad.
Con la adolescencia, como suele pasar, la bici quedó en un segundo plano. Pero un buen día, de nuevo en mi pueblo, cogí prestada la bicicleta de un amigo… y algo se volvió a encender dentro de mí. Desde entonces, muchas bicicletas han pasado por mi casa. Siempre de montaña, hasta que —casi por casualidad— una bicicleta de gravel entró en mi vida.
Durante años me repetí a mí mismo la misma idea:
“Ojalá más gente pudiera conocer esta tierra. Es un lugar increíble.”
Pero justo después llegaba la realidad:
“Es Cuenca… ¿a quién le va a interesar?”
El gravel cambió esa visión. Me abrió la puerta a un nuevo mundo, el del bikepacking, donde cada ruta es autosuficiencia, aventura y descubrimiento. Y entonces lo entendí: aquella chispa que se encendió de niño, ese sueño de mostrar mi tierra al mundo… podía hacerse realidad.
Así nace Silencio Vivo.
Un proyecto que no busca ruido, sino lo contrario: invitar a escuchar lo esencial. A recorrer caminos donde el tiempo se mide en pedaladas y la prisa desaparece. A descubrir que el silencio no es vacío: está lleno de vida.